Por qué ya no tengo Whatsapp: En una era tan digital, yo apuesto por la imaginación

Andres Franco / Opinion / / 2 Comentarios / Like this

“El que me necesite que me llame…..” fue la frase que pronunció mi abuela cuando la invité insistentemente a entrar a una era tecnológica que ella nunca va a disfrutar.

La iluminación no siempre viene de los grandes genios, la verdad muchas veces se descubre viviendo una mentira e incluso, es fácil encontrar la felicidad en los momentos mas tristes de la vida. Yo, soy un gran soñador y vanguardista pero la tecnología es igual que la comida rápida, se hizo para acudir a ella en circunstancias puntuales, pero es triste reconocer que nos hemos convertido en sus esclavos.

No voy a hablar por los demás, para un niño de 13 años una experiencia digital de este tipo puede resultarle atractiva, al igual que para alguien que tenga un ser querido lejos esto puede ser una herramienta de acercamiento, es por eso que sería injusto generalizar, pero en mi caso esto  es mas lo que me quita que lo que me aporta.

Desde el lanzamiento de la mensajería instantánea (IM) hace ya un par de décadas y el boom del smarthphone hemos perdido la humanización de gran parte de nuestras vidas. Los chats son fríos, recurrentes y roban tiempo. Mi abuela insiste que para que quiere ella una aplicación de mensajería; yo le digo que así le puedo ir enviando fotografías de lo que vaya viviendo….. ella simplemente me dice “Mijo, y no es mas fácil si usted las toma y cuando venga a visitarme me las muestra?, así las vemos juntos y me cuenta bien los detalles”

Intento debatir con la mujer que mas admiro sobre la tierra y le digo que también puedo enviarle notas de voz, ella me dice; “Pues me llama al fijo que es ilimitado y no sale tan costoso, ademas tiene mejor señal y lo puedo escuchar duro”

Esta mujer me hizo hincapié de manera inconsciente en una realidad que me acuesta aceptar, cada día soy mas maquina y menos persona….. vivo rodeado de equipos, computadores de edición, cámaras, lentes, amplificadores de audio, monitores, instrumentos musicales y en general un sin numero de aparatos que hacen permisible el arte y las posibilidades. Pero aun así, sigue siendo puro eufemismo…. el chat me ha alejado paulatinamente de las cosas que olvide que se podían disfrutar, la programación de una cita fue absorbida por la inmediatez de un mensaje, ya no hay esa mirada en los ojos, ya no hay esa espera por aquella llamada, ya no nos fijamos en la melodiosa voz si no en una ortografía cruda y fría. El te quiero se cambio por un corazón, la carcajada la cambiamos por una carita feliz y el mal genio por una carita roja. La emoción muto a suposición, y es por eso que la interacción se ha deshumanizado.

Tengo 2 amigos, ninguno tiene whatsapp….. creo que son demasiado cool para tener eso, uno se llama Gilmar y siempre que lo veo me saluda diciendo “Que mas Don Andres como me le va” me da un apretón de manos o me abraza (dependiendo de su nivel de borrachera) y siempre es para mi agradable verlo. Nos conocemos hace muchos años y creo que nunca hablamos por chat o teléfono por que es mucho mas agradable verlo que saludarlo por algún medio virtual.

El otro se llama Juan Manuel (Juanma), le encanta la tecnología…. le gustan las cámaras, los lentes y toda la realización audiovisual y el caso es similar, llama cuando me necesita y yo lo llamo cuando necesito hablar con el. Se que tiene Facebook y seguramente otras redes sociales, pero sabemos sin que nadie nos diga que cuando necesitamos algo, hay que hablarlo y no escribirlo. Tal vez por que las necesidades se plantean y las conclusiones son las que se escriben, es por eso que el debate es cara cara, y la ley es por escrito.

Decido borrar el icono verde de mi teléfono por que me aleja de la mujer que quiero amar….. nos hace fríos, resta amor, quita emoción, coarta suposicion y aumenta dudas. Prefiero llamarla 20 veces a decirle que la amo y no enviarle 20 mensajes en el dia….. asi como prefiero no llamarla si algún día no es tan bueno, y no ignorarla. El contacto con lo que amas debe ser real y asi debe ser tratado.

Se que seguramente mi decisión pueda ser involutiva, algunos pensaran que es producto de la edad o que simplemente me chifle, lamento decirles que no, hay decisiones que requieren carácter y te obligan a replantear la manera en la que vives tu vida.

La tecnología existe, lo sabemos, pero no sabemos para qué existe ni para quién existe, nosotros evidentemente ya no la sabemos manejar, Es cierto que nos ofrece una vida mas practica, pero al parecer el verdadero plan es arruinarnosla. Si miramos atrás nos podriamos reir de cuando alguien tenia un Beeper, un teléfono fijo, un fax o incluso un telégrafo….. pero estas tecnologías aunque arcaicas no eran invasivas. Las sociedades creaban la tecnología para que se adaptara a nuestras necesidades, pero en algun momento de la historia ya somos nosotros los que nos tenemos que adaptar a ella. Mi abuela, hace parte de esa resistencia y yo me le uno !! Pelearé una batalla casi que imposible de ganar, pero viviré mas feliz. La gente que conozca de ahora en adelante, me recordara por un abrazo y mi sonrisa, y no por mis emoticons y mis retweets.

Creo que me demore mucho para ir a New York, y también para entender que la tecnología no nos ahorra tiempo, simplemente lo reparte de otra manera. Así pues…. el que me necesite, que me llame. La que me quiera ver, que me busque. El que tenga dudas, que me pregunte. Y la que me quiera querer, que me disfrute.

Hay que dejar a un lado el amor digital y empezar a creer en el amor análogo.

2 Comentarios

  1. Oveja Negra  —  enero 21, 2015 at 6:26 am

    Excelente entrada. Me ha encantado. Yo tengo 3 meses sin whatsapp, pese a que sigo teniendo mi smartphone. Lo desinstalé por razonas similares a las que expones; y me siento más a gusto. A menudo me preguntan por qué no tengo, viéndome como bicho raro, pero no me interesa por el momento regresar allí.

    Además, que si no lo sabes manejar, genera ansiedad.

    Saludos!

  2. Ale  —  febrero 19, 2017 at 4:51 am

    Exactamente me pasa lo mismo. Y más me quita atención hacia mi hijo.

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